Cuidar la relación también es pedir ayuda cuando hace falta y no conformarse.

En terapia de pareja ordenamos el caos, paramos la pelea y miramos juntos qué está ocurriendo para dejar de chocar siempre en lo mismo y empezar a hacer algo distinto.

Pérdida de confianza, problemas de comunicación, relaciones sexuales inexistentes o no satisfactorias, crisis, faltas de respeto, infidelidad, etc.

Escuchar sin pisar y hablar sin hacer daño también es quererse. Cuando baja la necesidad de ganar y sube la de entender, la conversación deja de ser un combate y vuelve a ser un encuentro. Hablemos de lo vuestro; un espacio para los dos.

Si llevas tiempo arrastrando cosas que pesan más de lo que dices en voz alta, quizá sea momento de parar y hacer algo por ti. La terapia no es para cuando no puedes más, es para cuando decides cuidarte y priorizarte. Dar el primer paso cuesta y puede dar miedo, pero también puede ser el comienzo de sentirte un poco mejor contigo y con tu vida.

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